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¿Cómo
podemos Ayudarlo?
El
mercado cambiario, como cualquier otro, es el ámbito
virtual donde se vuelcan las órdenes compradoras y vendedoras
de los agentes autorizados para operar en el mismo. Sus características
son la movilidad y el dinamismo, que aún en los días
más tranquilos, cuando las oscilaciones fluctúan
dentro de un rango acotado, producen numerosas variaciones en
los precios, que son convalidados por la gran cantidad de operaciones
que se concretan en cada momento.
Un mercado puede ser “tomador” cuando el precio
de cierre es sensiblemente mayor al precio de inicio, o puede
ser “vendedor”, cuando ocurre lo contrario.
Sucede, algunas veces, que versiones o noticias influyen de
distinta manera en el comportamiento de los precios del mercado,
y provocan la liquidación en masa de divisas o la adquisición
de grandes cantidades de las mismas.
Estos gráficos muestran la diferencia entre un día
“tranquilo” y un día “movido”.
Como
se puede advertir, los cambios de precios en el segundo ejemplo,
aunque también variados, muestran diferencias mucho
mayores que en el primero.
En cualquiera de los casos, ¿cuál es el precio
del dólar para alguien que no es un profesional del
mercado institucional?
¿Es acaso el precio que nos dan los diarios y los noticieros?
¿O es el valor que propone el banco al exportador o
importador cuando debe concretar un cierre de cambio?
Obviamente que ninguno de los dos.
Es aquí donde interviene el corredor de cambio, la
persona que por estar dentro del continuum del mercado que
se está desarrollando, sabe cuál es el momento
propicio para USTED, y no para el banco, de ponerle precio
a sus dólares o a sus pesos.
Y esto es así porque él mismo es un “formador
de precios”.
En la actualidad, por los requisitos que impone el Banco Central
para desarrollar esta actividad, sólo hay unos veinte
corredores autorizados, que son observados permanentemente
por dicha entidad rectora.
Utilizando una imagen que viene desde la antigüedad,
el corredor no sólo ve la flecha, sino su tra-yectoria.
Un corredor de cambio que observa en las pantallas de sus
computadoras, o recibe por las líneas punto a punto
que tiene con los bancos, muchas órdenes de venta,
debe reaccionar ágilmente y hacer el cierre de cambio
sin perder tiempo, si su cliente es un exportador, porque
sabe que los pre-cios caerán.
Por el contrario, si lo que debe hacer es cumplir con un importador,
puede esperar hasta que considere que el mercado ha llegado
a un piso, porque las órdenes de venta van siendo satisfechas,
y a partir de ese momento tomar la iniciativa.
Nada mal para su negocio ¿no es verdad?
Ahora bien, ¿cómo se remunera al corredor por
sus servicios?
El corredor de cambio cobra una comisión por las operaciones
en las que participa y éstas son pactadas libremente
con su cliente.
Se estila que las mismas sean del 0.1% del monto de la operación,
es decir, el uno por mil; aunque esta puede ser menor según
ciertas circunstancias especiales: cantidad de negocios, cesión
de una parte para el beneficio del cliente cuando el mercado
no ayuda, empresas nuevas que quieran com-probar tangiblemente
los beneficios que obtendrán cuando operen regularmente,
etc. Supongamos que, por la intervención de este profesional, un exportador consiga una mejora de dos centavos, $ 0.02, en el cierre de cambio de una operación de US$ 100.000 a un precio de $ 3.83, es decir, $ 383.000. Si el corredor logra que le paguen $ 3.85 cobrará $ 385.000, dos centavos más, ($2000), más, que de otra forma quedarían para el banco. A esta suma se le resta nuesta comisión y habrá ganado cerca de $1600.
Imagínese lo que podría suceder si ese día
el mercado fluctuara en tres o cuatro centavos: un cliente
que no opera por medio de un especialista casi siempre PAGA
EL PRECIO MAS CARO, o VENDE AL PRECIO MAS BARATO. Esto es
un axioma en la práctica cotidiana.
Los bancos ya le han cobrado comisiones y gastos a usted por
sus servicios, llámese asesoramiento en una exportación-importación,
verificación de las posiciones arancelarias, control
de la documen-tación para la apertura de cartas de
crédito, comunicaciones con el extranjero, etc; pero
no tienen porqué ganar cuando cierran cambio.
El mecanismo para lograr operar por medio de un corredor de
cambio es sumamente sencillo, lo único que el cliente
debe hacer es presentar al banco, junto con su documentación
habitual, una nota que diga “Esta operación será
cerrada por intermedio de nuestro Corredor de Cambio, Nombre,
Número de Patente del Banco Central de la República
Argentina”
Si nos elige a nosotros: “Esta operación será
cerrada por nuestro Corredor de Cambio, Juan Antonio Taboada,
Patente Nº 398 del Banco Central de la República
Argentina”.
Eso es todo.
Cabe destacar que el corredor de cambio sólo actúa
para hacer una mediación exitosa entre las par-tes,
NUNCA ESTA EN CONTACTO CON SU DINERO, y su fin es la satisfacción
plena del cliente a quien representa, para que la relación
comercial entre ambos perdure en el tiempo.
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